La vida es bella
lunes, 4 de enero de 2016
sábado, 26 de diciembre de 2015
Será que soy una romántica
Sigo creyendo en el amor efímero, el amor de una noche o bien de un día; también creo en el amor a pesar de las cosas: a pesar de los años, de los kilómetros, de las terceras o incluso cuartas personas. Creo en el amor que tiene que ser y que no fue y que como por obligación será, el frenar las cosas a veces solo sirve para contenerlas y cuando las vuelves a tener de frente luchan por salir, a pesar de las cosas, a pesar de todo. Dejar fluir, cuan de complicado parece y sin embargo lo simple que es. A veces se presenta como un simple sentimiento de tranquilidad, paz, bienestar y confort, donde solo tienes ganas de un abrazo que te abarque toda la noche y besos, muchos besos.Lo peor llega cuando no puedes, cuando en la sociedad y la moral encuentras la horma y aún es más bastardo este sentimiento cuando en los ojos de tu amante ves las ganas que tiene de cogerte y salir corriendo sin importar la dirección, quieres que sea tu momento. Y el suyo. La risa nerviosa acude, pero no solo a tu rostro. Y ahí comienzas a hacerle el amor, sin tocarse, hacer el amor como sentimiento y no sabes si está mal o no tanto; pero tu te mueres de ganas y sin evitarlo sigues mirando, no se cruzan palabras, no se necesitan, es algo mutuo, algo inconsciente. Los fantasmas del pasado comienzan su ritual y la pregunta más tenebrosa retumba entre los dos ¿Y si...?
Y si nada. Haberlo pensado. Lo tuviste en las manos, en los labios, en la cama, lo tuviste para que fuera tuyo y ya no lo es. Ahora él es de otra y tu de otro y sin embargo la tensión se palpaba. Parece que ni tú te lo crees.
lunes, 4 de mayo de 2015
Recuerdo aquel aire caluroso y lo que denotaba, a decir verdad, imagino que cuando el primer rayo de verano toque mi piel cada año, seré bañada en tu recuerdo. El recuerdo de un chico poco convencional, que nunca necesito de nada y de nadie y que yo conocí casi por accidente. Corría el mes de julio hábil y fuerte y una noche cuya luna no puedo describir, pues mi ojos estaban atentos a otras estrellas, me enseño que lo que era una vida detrás del amor y con ello poco a poco, una semilla fue creciendo en el jardín. La cosa creció y yo la ame, la ame más de lo indescriptible, yo ame por encima de mi, tanto como nunca ame, y de repente todo se tornó, pues el fin de mi existencia se había resuelto y como siempre, los demás pueden vivir y yo siempre me quedo un pasito para atrás. El único empujón que tengo, es aquel amor que sentí y que por mucho tiempo, vivirá en mi.
jueves, 17 de julio de 2014
Pero te quiero
La despedida no termina y tengo que acostumbrarme a que llegues siempre tarde,
a esperarte,
porque al fin y al cabo, de eso va el amor,
de esperarse.
Se me ocurren mil maneras de rompernos el corazón o hacer que sangre,
se me ocurren mil maneras de encontrarte y de perderme,
y al final siempre estoy echándote,
casi siempre de menos. Y,
casi nunca sé si me va a costar la vida olvidarte, o,
si será necesario.
Un día que no sepa como encontrarnos,
creo que voy a matarte,
y,
que moriré intentando reanimarte.
Se me están atragantando los peros y los motivos para seguir un día más, haciéndote la guerra o el amor,
se esfuman a partes iguales,
pero te quiero,
y, eso no era ninguna parte.
Y te quiero porque ya me he acostumbrado a despertarme
sabiendo que tengo a quien escribir;
y como tiemblas unos segundos antes de hacer el amor;
por como me miras, como si no pudieras mirar a nadie más;
y te quiero; porque creo que es necesario,
porque cuanto mas te quiero más y mejor me encuentro.
Y te odiaría,
sólo porque no puedo quererte más;
y te odiaría,
porque ahora es a ti a quien no encuentro,
porque necesito tu aire para respirar;
Y te odiaría, pero te quiero.
Te quiero por como saben los helados en tu boca,
por como se esconde la madrugada cuando nos ve llegar,
por como se rinde el viento cuando sonríes;
te quiero,
porque me lo merecía;
y porque me quieres.
Te quiero
porque nocreo el tiempo pasado, ni el futuro;
te quiero porque no creo muchas cosas,
pero creo en nosotros;
porque el malo no es siempre el asesino;
por como te muerdes el labio cuando no sé que decir o me lo muerdes a mi.
por como me apartas el pelo de la cara,
con la delicadeza del que no quiere romper nada.
-como si tu pudieras romperme-
Como si no me rompiera yo sóla cada vez que nos despedimos.
Y los reencuentros,
te quiero por los reencuentros;
y por el frío,
también te quiero por el frío,
porque el frío es bueno para quererse.
Podría rendirme,
pero te quiero.
Tesa González.
martes, 8 de julio de 2014
viernes, 6 de junio de 2014
miércoles, 4 de junio de 2014
domingo, 1 de junio de 2014
jueves, 29 de mayo de 2014
miércoles, 14 de mayo de 2014
domingo, 11 de mayo de 2014
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